La derechita cobarde y la estulticia de ultraderecha
Los movimientos políticos revolucionarios que intentan conseguir cambios efectivos en la composición de clase de la sociedad se han encontrado con una condición histórica: los partidos y las clases que apoyan la mantención del estatus quo se presentan con una comunión de intereses sólida para defender su situación de élite, actúan de forma cohesionada para lograr la hegemonía sabiendo que la unidad es una de las más importantes condiciones para prevalecer.
La ultraderecha no ve en la democracia liberal un paradigma de gobierno deseable, usan la prerrogativa electoral como una posibilidad de acceder al dominio. Para reemplazar a la derecha tradicional deben sobrepasar denostando como incapaz de asumir los riesgos de la toma del poder total. Es así como usan apelativos como el de “derechita cobarde” (acuñada por Santiago Abascal para atacar al PP español) para mostrar a los electores de que no son capaces de un compromiso absoluto con la vocación de poder: una forma de wokizar su tendencia liberal.
La cobardía de la derecha es innegable en la Latinoamérica de los golpes de Estado, donde se mantuvieron tras bambalinas del poder duro en barbecho al regreso a la democracia, pero donde obtuvieron todas las bondades de concentrar la vida económica poniendo sus empresas al servicio de la fuerza militar de corte fascistoide.
La derecha tradicional es y ha sido absolutamente obsecuente con los regímenes militares, pero manteniendo una opacidad respecto a la condena en temas como la violación de los derechos humanos o la incapacidad por lograr avances económicos significativos que mejoren la vida de las poblaciones, en contraposición, la derecha extrema hace explicito su desprecio por los derechos de las personas o el bienestar de los ciudadanos.
Esta división en la derecha podría ser un factor que revitalice los esfuerzos de la izquierda por ganar las elecciones al destruirse la histórica unidad de clase, sin embargo, la fórmula funciona cuando la derecha tradicional cede el poder para ser parte de éste al........
