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El discreto encanto de la burguesía

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14.03.2026

La sociedad occidental ha sido moldeada de acuerdo con los parámetros del consumo. Se ha construido una estructura física y mental basada en la posesión del dinero llegando a la realización de una cultura burguesa dominante, no solamente entre las clases privilegiadas, sino que también, sobre los trabajadores.

La aspiración de los hombres de trabajo es el alcanzar el estatus de la burguesía, llenando su imaginario con las bondades de una vida ligada a la adquisición de objetos. La vida se transforma en una cosificación del deseo. El deseo es alentado hacia el sacrificio por el esfuerzo de lograr la promesa de una vida en mejores condiciones, renunciando al tiempo libre, al ocio, la educación (como comprensión de la política, lo social o cultural) o la vida familiar. El trabajo no es realización, sino que imposición para obtener la fortuna.

El ideal societario es lograr el estatus burgués, creando enormes sentimientos de insatisfacción entre quiénes no logran acceder a las altas cotas del consumo. El sistema financiero se convierte en centro neurálgico al ensanchar los sectores de la población que están disponibles para acceder a un crédito, transformando al grueso de la población en mansos receptáculos del aparato político que actúa en consenso a la esfera de las finanzas.

Estos factores son centrales a la hora de analizar los movimientos geopolíticos como la construcción de una estructura mundial de poder.

En el actual ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, el estado de las cosas permite una tesis sobre el control total que tiene la prensa corporativa. Primero, una carencia de información (especialmente de lo que ocurre en Israel), paradójica en la sociedad digital donde cada buque, avión o soldado tiene una cámara. En la invasión de Irak de........

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