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Luchas sociales y trance del patrón democrático

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20.06.2026

Este 2026 está marcando un interesante viraje: el del prematuro desgaste de los gobiernos elegidos por procedimientos democráticos que con gran velocidad pierden legitimidad: Bolivia, Estados Unidos, Chile, Argentina, Albania, México. Las causales de la inconformidad son diversas, pero todas ellas llevan a la movilización social defensiva contra medidas antipopulares de los gobiernos.

La oleada actual de movilización popular guarda algunas similitudes con momentos como 1989 en Europa Oriental, cuando se dio el derrumbamiento del Muro de Berlín y la caída de los gobiernos asociados a la URSS y el Pacto de Varsovia; con la Primavera Árabe de 2011 que llevó al desplome de los gobiernos de Túnez y Egipto y cimbró al de Siria; y con la más reciente coyuntura de 2019 en la que coincidieron grandes movilizaciones populares de protesta en Francia, Hong Kong, Haití, Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia. En varios casos, la pandemia de 2020 limitó el alcance de esos movimientos, pero subsistieron las causas de la inconformidad social.

Lo que vimos en 2025, fue una serie de cambios de gobierno que permitieron la llegada de partidos y políticos de derecha extrema en varios países. Ya antes el desplazamiento político con ese signo se había dado en la Argentina, con Javier Milei y su movimiento “libertario”, en realidad ultraliberal. El segundo arribo de Donald Trump a la Casa Blanca dio un impulso decisivo para la instalación o reelección de gobernantes derechistas como Rodrigo Paz en Bolivia, José Antonio Kast en Chile, Laura Fernández en Costa Rica, Daniel Noboa en Ecuador y Nasry Asfura en Honduras; en estos dos últimos casos, con abierta intervención del gobierno estadounidense y muchos indicios de fraude electoral. No hay duda de que Washington busca repetir la fórmula en las elecciones de Colombia este domingo 21, apoyando al ultraderechista Abelardo de la Espriella, y en las próximas en Brasil en la figura de Flavio Bolsonaro, mientras en el Perú forcejean en el conteo definitivo de los sufragios Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.

En varios de esos casos la diferencia de votos entre los candidatos triunfadores y los del segundo lugar fue mínima, de menos de 3%, lo que habla de una alta polarización social que se refleja en candidaturas muchas veces extremistas y en una baja participación electoral de los ciudadanos. La decepción de los votantes con gobiernos surgidos de procesos democráticos ha encontrado una salida a través de opciones populistas de derecha que, con grandes recursos propagandísticos y oferta de soluciones mágicas a los problemas sociales logran cautivar a una parte importante de los electores.

Pero resulta que los gobiernos apadrinados por Donald Trump y las oligarquías locales muy pronto se han vuelto contra los sectores populares, adoptan medidas de alto impacto contra la población, generando un extendido descontento de los gobernados.

En Bolivia, a seis meses de haber tomado........

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