Bad Bunny y León XIV, los héroes de blanco
Censurar a Hitler o Mussolini no convierte a alguien en progresista o revolucionario. Tampoco Bud Bunny y el papa son progresistas ni revolucionarios por el simple hecho de criticar la política migratoria de Donald Trump.
Al estilo de las campañas de unos grandes almacenes, los últimos días de la primavera en España se convirtieron en el especial fin de temporada de Benito Martínez y Robert Prevost, más conocidos por sus respectivos nombres artísticos de Bad Bunny y León XIV. Ambos movilizaron a miles de sus incondicionales en apariciones públicas multitudinarias, acapararon durante días las parrillas televisivas y se convirtieron en «trending topic» de todas las redes sociales.
Vaya por delante mi respeto a quienes veneran a ambos personajes, en conjunto o por separado, y a quienes disfrutan de sus canciones u oraciones. Dicho esto, confieso que nunca asistiría a un evento de ninguno de ellos, ni aunque mi vida dependiese de ello. Más allá del supuesto talante progresista o conservador del papa de turno, mentiría si no dijese que considero al actual jerarca católico, y a cualquiera de sus antecesores, los líderes de una secta de pederastas, misóginos y cínicos religiosos. Con respecto a Bad Bunny, no me gusta su género pseudomusical, me parece lamentable su forma de cantar, detesto sus letras y, a pesar de mi pasión por el........
