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Víctor Corcoba Herrero: «Ser constructores de paz; reconstructores de vida»

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30.03.2026

En esta vida, todo tiene sanación, si cultivamos la cordialidad; que radica en amar sin medida ni correspondencia, para que la duda quede saciada por la dulzura de las bondades y verdades vertidas, ausentes de temores. Realmente, no fuimos hechos para una existencia donde todo sea bueno y seguro; sino para un itinerario a descubrir, y no a encubrir, que nos concilie, regenerándonos continuamente con el don del afecto entre análogos. Por tanto, nada es fácil, pero tampoco nada es imposible. De ahí, lo importante que es generar climas de concordia, hacer familia y sentirse rama entre semejantes de un tronco común; porque, hoy como ayer, el mundo anhela también la paz, pero a menudo la buscamos con medios inadecuados, en ocasiones incluso recurriendo a la fuerza del poder.

Vuelva la pasión, en esta santa semana de Semana Santa, a reconvertirnos y a purificar los empedrados latidos. Sin duda, no hay mejor terapia, que la caricia de una mirada extendida sobre nuestros pasivos cuerpos. Precisamente, yo mismo me paso los días, reivindicando la cultura del abrazo sincero como lenguaje, junto al brío donante y en guardia permanente, como el verídico poeta. Porque los deseos de unión y de unidad brotan y maduran como fruto de la renovación de la mente, de la negación de uno mismo y de una viva expansión interna. Se siente cada vez más la exigencia anímica de la entrega, para poder sobrellevar el aluvión de cruces que nos remitimos unos a otros continuamente, para que la humanidad supere las razones de las desavenencias y de los conflictos.

Desde luego, es cierto que los calvarios no cesan, pero la fuerza reconstituyente del amor siempre revive en nosotros y nos pide afrontarlo todo con paciencia y comprensión, sin llevar cuentas del mal sembrado. Pongamos, pues, nuestra mirada en el futuro. Tal vez, entonces, descubramos que seducir sin cláusulas y de corazón, es aprender a reprenderse, a caminar por este orbe. En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Esta fe pascual alienta y alimenta nuestra esperanza. Ojalá que, bajo estos aires, de la pasión a la........

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