Juan Pérez de Mungía: «Retrato del verdugo»
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¿Dónde empieza un gobierno y determina la destrucción de un Estado o más bien, como un gobierno puede llegar a ser el verdugo de un Estado?. Todo depende, del juicio de las víctimas. Existen víctimas que se creen víctimas y otras que están dispuestas a creérselo y a ejercer de tales, como esas hembras que prefieren el amparo público a defenderse de sus maltratadores. Lo descubrió Valle-Inclán en la calle del Gato. Los espejos cóncavos transforman héroes modernos en caricaturas grotescas. El esperpento Sanchez, en su espejo, el retrato de Dorian Gray en clave española, el mismo que no envejece por la permanente consumación de deseos abyectos. La respuesta no es solo la destrucción del Estado, sino la destrucción del propio alfoz sobre el que se sustenta, la opinión pública, que queda secuestrada frente a la cultura totalitaria de quienes niegan la amenaza migratoria, la confiscación de la propiedad, la disposición y apropiación totalitaria de bienes ajenos por parte de un gobierno corrupto, que ha dado la espalda al ciudadano. Solo le queda acudir a una policía que persiga al ciudadano, tan propia de un Estado totalitario.
La Ley de Eutanasia se acaba de reformar a peor mediante el nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia aprobado por Sanidad, que busca agilizar casos urgentes para que nadie muera antes de recibir la prestación. Aunque parezca imposible todo puede ser siempre peor. Este reglamento consagra el principio por el cual lo que no puede ocurrir es que las personas mueran antes de que pueda serles aplicada la eutanasia, lo que facilita la extracción de órganos bajo la ley de donación por defecto en España (presunción de consentimiento salvo declaración en contra en últimas voluntades). Lo que el Estado hace legal a través de ese reglamento es que nadie pueda morir por sí mismo, de muerte natural, sino que se le pueda aplicar la eutanasia sin obstáculos ni contratiempos. Esta idea, contradictoria con el derecho del ciudadano a su libertad, que impone la aplicación de la eutanasia después de haber obtenido su aprobación en el plazo de 6 meses, revela hasta qué punto el sanchismo revela un gobierno criminal. Sánchez es un artista, un engendro del mal, un ejemplo patético de la banalidad del mal. La propaganda influye, la prensa se compra, las víctimas se lo creen y el gobierno se aplica a la destrucción del ciudadano arrastrando al Estado y a su Gobierno. Todos ayudan a digerir que unos padres pierdan a sus hijos, justifiquen el dolor como coartada y santas pascuas. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Forma parte de la estrategia de este mamarracho en esa política de confundir vida y muerte, ciudadano con habitante, propietario, ocupa y arrendatario, animal y humano, opinión pública con bulo y ultraderecha.
Ahora bien, si la eutanasia no puede dar siquiera pena, si no se puede vivir su deseo como una desgracia y un trastorno mental, si ser homosexual es para siempre y un heterosexual eventual, en suma si la muerte del prójimo es motivo de alegría para la Seguridad Social, cómo de explica que no se aplique la pena de muerte a todos aquellos que causan penalidades y delitos al resto. Hablamos de antrófagos, descuartizadores, violadores, pederastas, todos son cómplices encubiertos de un gobierno sanchista que administra el caos, que buscan destruir no solo la........
