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Cuando ya nada se espera que pueda empeorar, cuando ya el tiempo cerca el último suspiro de la agonizante España, viene Sánchez con una nueva humillación. Ya en el suelo, perdiendo el aliento, aprovecha a patearnos la cara. Si alguien creía que ya no podía pasar algo peor, o que no podía pasar algo más, Sánchez redobla su miserable tiranía cómplice y homicida. Cuando ya hastiados e impotentes salíamos de los vastos incendios del verano, el último ultraje de tantos que arrasan nuestro patrimonio generando desesperación y ruina en los últimos años, llega Sánchez para afirmar que todavía queda más tortura y vejación. Todavía puede sacar tajada de la venta de carne Española. Ya volvemos a oler que se despedaza carne en el mercado, cuando todavía está sangrante. Esta vez Marruecos está de cacería, y nuestro privilegiado presidente ofrece las mejores piezas de su expolio para el intercambio más suculento de intereses y favores que sirvan a estrategias perversas de poder y control.
Todo sirve a este dictador posmoderno que se cree salvador. No le importa obtener ganancias jugando al azar con el dinero que no es suyo, no le importa comprar y vender con los recursos que ha expoliado y tampoco le importa comerciar con ciertas “pérdidas” colaterales si sirven a su esquema de conspiraciones, delirios, negocietes y juego sucio. Como vimos en Adamuz o la DANA, quiere reinar sobre las ruinas para seguir siendo el amo, el parásito supremo, y las produce si es necesario. ¿Qué oscuros planes y acuerdos mafiosos? No sabemos, todavía. No olvidemos que el PSOE inventó los GAL. No olvidemos que a Zapatero le convenía la tensión y supo provocarla hasta usando a los muertos y negociando con verdugos. No olvidemos que mientras Hacienda investigaba al hermano de Sanchez y le buscaba para que diera explicaciones, Pedro Sánchez lo alojaba en la Moncloa.
No olvidemos que este gobierno nos daba monsergas explicativas cada semana sobre el Covid y justificaba sus absurdas medidas de control aludiendo a un comité de expertos que nunca existió. No olvidemos que negó la ayuda del ejército en la DANA, abandonando a la gente sumida en el barro (o el fango), para intentar sacar tajada del desgaste político que podía resultar para el gobierno regional. No olvidemos que este gobierno mandó a un intermediario del ministerio de Transportes para retirar material del lugar del accidente de Adamuz en una flagrante maniobra de alteración de pruebas que huele muy mal. Tenemos suficiente evidencia de que este miserable sátrapa podría matar hasta a su madre si le resulta conveniente. Aún así los ciudadanos quedamos una y otra vez perplejos ante el descaro, el desparpajo y la magnitud de su carencia de escrúpulos y de su psicopatía más abyecta. Siempre supera a la imaginación y juega contra nosotros apostando por nuestra desmemoria, tapando un escándalo con el grito del siguiente. Hoy, eso, ya no es suficiente. Mientras los ceutíes aterrorizados ven como una marabunta entra por la frontera y destruye su seguridad, su prosperidad y su libertad más cotidianas, Sánchez, el representante (oficial y remunerado) y supuesto garante de sus derechos y bienestar, se broncea y recomienda canciones en Spotify.
El narcisismo y la psicopatía es tan rampante que su dicotomía con la realidad resulta........
