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¿Entonces, por qué nos escandalizamos de la ocupación Sanchista de RTVE?

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02.03.2026

El Gobierno tiene las carreteras aún peor que las vías de tren

La inmensa mayoría de los ciudadanos, y con razón, clama contra la ocupación y descarada manipulación de RTVE por Pedro Sánchez Pérez-Castejón y sus acólitos, pero no dice nada, o no se la escucha, que proteste contra el resto de radios y televisiones públicas de España, todas en manos del gobierno del territorio en el que emiten.

Y el paroxismo llega con las del País Vasco y Cataluña, “propiedad” de independentistas, que difunden cada día el odio a España y el propósito de separarse y constituirse en Estado propio. ¿Qué otro país, democrático o no, toleraría este dislate en sus medios públicos de comunicación? Hasta el Rey Juan Carlos I, en su oportuno, “melancólico, delicado y profundo” (Luis María Anson) libro “Juan Carlos I. Reconciliación”, señala en la página 230, cuarta parte, capitulo 2, ¿Qué error! ¡Qué inmenso error!, que: “…Persistían (mediado 1976), por supuesto, anacronismos como los presos políticos, el control estatal de la radio y la televisión y el dominio del Movimiento Nacional sobre la vida asociativa,…” El 7 de abril de 1977 se disolvió el Movimiento Nacional y el 15 de octubre de 1977 se aprobó la Ley de Amnistía, pero sigue el indecoroso control de RTVE y de las radios y televisiones públicas creadas al calor de las Autonomías, incluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Solo carecen de ellas, por acertada decisión de los responsables políticos, Cantabria (de soltera Santander, que decía Camilo José Cela), Rioja y Navarra. Castilla y León dio la concesión a un grupo privado al que otorga una subvención anual.

Como digo siempre a quien me pregunta y he escrito en ocasiones, España es el país del mundo con más radios y televisiones públicas, pero ninguna es de los ciudadanos sino de los Gobiernos del territorio en el que emiten, sean Comunidades Autónomas o Ayuntamientos. Y las acaparan (unos más que otros, es justo reconocerlo) para colocar a los de su cuerda, atacar a sus contrincantes, ensalzar su gestión y adoctrinar en sus ideas. Un desatino que supera lo que fue para el franquismo la Prensa del........

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