El método Sirera
Hay políticos que gobiernan desde un despacho, políticos que hacen oposición desde una rueda de prensa y políticos que parecen haber convertido las redes sociales en su principal trinchera. Un vídeo, una declaración, una fotografía, unas cuantas publicaciones y a esperar que el algoritmo haga el resto.
Pero la política no funciona exactamente así.
La política se parece bastante más a aquello que los clásicos llamaban el ágora: un lugar donde había que estar, escuchar, discutir y, sobre todo, dar la cara.
Y ahí aparece Daniel Sirera.
El presidente del PP de Barcelona ha hecho de la calle una de sus principales formas de entender la política. No porque las redes sociales no importen —sería absurdo negarlo—, sino porque parece tener claro que una publicación puede transmitir un mensaje, pero difícilmente puede sustituir una conversación.
Y conversar con un ciudadano implica algo que no siempre abunda en política: valentía.
Porque en una red social uno controla el encuadre, el mensaje y hasta el momento de publicación. En la calle, no. Allí puede aparecer el vecino enfadado, el comerciante que lleva años reclamando lo mismo, la persona que discrepa de tu partido o aquel que simplemente quiere decirte a la cara lo que piensa.
Y hay que escucharle.
Eso es precisamente lo que hace especialmente llamativo el método Sirera.
La política que no se esconde
No todo en política consiste únicamente en salir a la calle y hacerse una fotografía. La presencia territorial cobra verdadero sentido cuando sirve para escuchar, detectar problemas y convertir esas conversaciones en propuestas.
Y eso es precisamente lo que da valor a la política de proximidad.
Disposición a exponerse.
Sirera podría limitarse a la actividad institucional, a los plenos, a los despachos y a los argumentarios. Podría dejar que otros recorrieran los barrios mientras él se concentrara en la maquinaria política. Sin embargo, ha escogido una fórmula mucho más incómoda: estar permanentemente en contacto con el territorio.
Y la calle no perdona.
Roma ya sabía que la política se ganaba también en el forum. Los candidatos necesitaban dejarse ver, hablar con los ciudadanos y conseguir su confianza. Dos mil años después hemos sustituido el foro romano por Instagram, TikTok y X, pero hay algo que no ha cambiado: el ciudadano sigue queriendo saber quién tiene delante.
La diferencia es que hoy algunos parecen creer que basta con aparecer en una pantalla.
Sirera parece querer demostrar lo contrario.
La calle como punto........
