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Carlos Uriarte Sánchez: «Sajonia-Anhalt y el desafío de Europa: cuando el voto de protesta llama a las puertas del poder»

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07.09.2026

Hay elecciones cuyo resultado puede interpretarse en términos estrictamente nacionales y otras que, aun celebrándose en un territorio concreto, contienen una dimensión europea. Las elecciones celebradas en Sajonia-Anhalt pertenecen claramente a la segunda categoría.

La AfD ha obtenido el 43,8% de los votos y 39 de los 83 escaños del Landtag. Se ha quedado a solo tres diputados de la mayoría absoluta. La CDU, segunda fuerza, ha conseguido el 17,2% y 15 escaños. SPD, Verdes y Die Linke se sitúan en torno al 9%, mientras que el BSW logra entrar en el Parlamento con el 5,3% y cinco escaños. La participación ha alcanzado el 77,8%, una cifra extraordinariamente elevada.

El dato fundamental, sin embargo, no es únicamente que la AfD haya ganado. Es que ha ganado por una diferencia extraordinaria respecto de todos sus competidores.

Y, al mismo tiempo, no puede gobernar en solitario. Para obtener la mayoría absoluta necesita 42 escaños. Los 39 obtenidos la dejan a tres diputados de esa cifra. Pero CDU, SPD, Verdes y Die Linke mantienen el llamado Brandmauer, el cordón sanitario que excluye cualquier cooperación con la AfD.

Se plantea así una de las paradojas más interesantes de la democracia parlamentaria: un partido puede obtener casi la mitad de los votos y ser, con diferencia, la primera fuerza política y, sin embargo, no disponer de una mayoría parlamentaria que le permita formar Gobierno.

Esta paradoja no es una anomalía del sistema democrático. Es, precisamente, una de sus expresiones.

Ganar las elecciones no significa gobernar

En un sistema parlamentario, el mandato democrático se expresa a través de los votos, pero el Gobierno necesita también una mayoría capaz de sostenerlo. La legitimidad electoral y la capacidad de formar una mayoría parlamentaria son dimensiones diferentes, aunque inseparables, de la democracia representativa.

La AfD ha obtenido un mandato electoral indiscutible para representar a una parte muy importante de la sociedad de Sajonia-Anhalt. Pero no ha obtenido la mayoría necesaria para gobernar en solitario. Ahora comienza la política.

La CDU ha reiterado su negativa a cooperar con la AfD, mientras que los demás partidos tradicionales mantienen igualmente el cordón sanitario. El BSW aparece como una pieza potencialmente relevante por su posición menos cerrada hacia la formación de Ulrich Siegmund.

El resultado puede desembocar en negociaciones complejas, en una coalición amplia o incluso en fórmulas de Gobierno minoritario. Lo que parece evidente es que la formación del próximo Ejecutivo será mucho más difícil que la lectura de los resultados electorales.

Y aquí aparece una primera lección que conviene recordar también fuera de Alemania: la democracia no consiste únicamente en ganar elecciones, sino en ser capaz de construir mayorías políticas compatibles con el orden constitucional.

La respuesta no puede reducirse a una única causa.

La AfD nació en 2013 como una formación euroescéptica, inicialmente centrada en la oposición al euro. La crisis migratoria de 2015 aceleró su transformación y convirtió la inmigración en uno de sus principales ejes políticos. Desde entonces, el partido ha evolucionado hacia posiciones de extrema derecha y ha adoptado planteamientos fuertemente críticos con la integración europea.

También mantiene posiciones muy diferentes de las de los partidos tradicionales alemanes en política exterior. En Sajonia-Anhalt ha defendido el levantamiento de las sanciones contra Rusia y el fin de la ayuda militar y financiera alemana a Ucrania. Pero atribuir el resultado exclusivamente a la inmigración, a Rusia o al........

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