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Agustín Perozo: «Entre la guerra y el hambre, las moscas prosperan»

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24.03.2026

Un viejo dicho reza: «Hambre que espera hartura, no es hambre». Solo padeciéndola, sin esperanza de alimento alguno, se podría conocer esta desgracia como realmente es; como la sed, su gemela.

Otra guerra que dispara los precios de los hidrocarburos y los fertilizantes. Las consecuencias inflacionarias son conocidas. Geopolítica, control hegemónico, dominio financiero, negocio de armamentos, expansión territorial, regiones de influencia imperial, estrangulamiento energético, rutas críticas… hay muchos motivos conjugados entre sí.

Es el preámbulo de algo mayor. Por ahora es un conflicto bélico para imponerse: contención o sometimiento alrededor del petróleo y el gas.

Se comenta que, en términos prácticos, es poco probable que el mundo se quede sin petróleo por completo. El fin de la «era del petróleo», luego de un pico de demanda, vendrá impulsado por factores económicos y ambientales antes que por el agotamiento físico del recurso.

La Agencia Internacional de la Energía estima que la demanda mundial podría alcanzar su punto máximo para 2030, comenzando a declinar a medida que crecen las energías renovables y el uso de vehículos eléctricos. ¿Y la industria? ¿Y la generación de electricidad? ¿Y el transporte aéreo y el marítimo? ¿Con más energía nuclear?

Mientras avanzamos dentro de algunas décadas hacia esos escenarios futuros, al presente la realidad golpea trágicamente: guerra y hambre, sangre y dolor, odio y muerte, miedo y horror. Pero el dolor ajeno no quita el sueño… seguimos insensibilizándonos con una pasmosa desconexión hacia los demás.

La guerra es la mejor amiga del hambre. El hambre de guerra del hombre. La guerra en nombre del hambre. Devorándose unos a otros. El hambre al hombre. La guerra al hambre. El hombre al hombre. Hasta que un día no quede nada… Ni guerras ni hambre ni hombres.

Dwight Eisenhower en su discurso “The Chance for Peace”, pronunciado en 1953, en pleno inicio de la Guerra Fría dijo: «Cada arma que se fabrica, cada buque de guerra que se bota, cada cohete que se dispara significa, en última instancia, un robo a quienes tienen hambre y no son alimentados, a quienes tienen frío y no son abrigados».

El gasto militar no solo construye armas: también define lo que se deja de construir. Sin embargo, la industria armamentista en todas las potencias mundiales, entiéndase USA, China, Rusia, Unión Europea, Reino Unido, entre otras, es tan poderosa como el sector financiero global y las corporaciones de desarrollo de altas........

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