La izquierda que buscó un líder en un córner
La política española ha alcanzado un punto fascinante: una parte de la izquierda ya no busca referentes en la política. Los busca en las convocatorias de la selección española. No es una metáfora. Es una patología.
Durante unos días, Twitter —perdón, X, ese geriátrico de egos donde conviven criptobros, falangistas y diputados con exceso de tiempo libre— se llenó de hilos explicando que esta selección representa la España que viene. La España diversa. La España mestiza. La España abierta. Faltó que alguien analizara el mapa de calor de Lamine Yamal para demostrar la vigencia del materialismo histórico. No es culpa de los futbolistas, ellos juegan al fútbol. La culpa es de quien necesita convertir un cambio de banda en una tesis sobre la hegemonía cultural.
La escena resulta especialmente reveladora porque dice más sobre la izquierda que sobre la selección. Cuando un espacio político necesita apropiarse emocionalmente de once jugadores que ni se presentan a las elecciones ni pretenden hacerlo, quizá convenga admitir que el problema no está en el césped. Hace........
