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19.03.2026

 Si le preguntas a la gente, incluso a aquellos que no les interesa el tema, por un asesino en serie famoso, lo más probable es que Jack el Destripador sea uno de los primeros nombres que se les vengan a la mente. Porque en la figura de Jack se mezclan la Historia y el Mito, la ficción y la realidad. Como personaje lo tiene todo: el misterio de su identidad aún por descubrir, la crudeza de sus crímenes y un escenario ideal, el de callejones oscuros de ese infierno en la tierra que era Whitechapel en 1888. Por no hablar del papel de la prensa sensacionalista que convirtió al asesino en toda una celebridad internacional. Jack el Destripador es, por tanto, mucho más que un sádico asesino real, convirtiéndose en una idea, en un prototipo y un símbolo político de la lucha de clases y las consecuencias del capitalismo sin reglas de las décadas finales de la ya de por sí simbólica era victoriana, pero también en el precursor de los crímenes modernos y, por ende, de los métodos policiales basados en la Ciencia y en las pruebas materiales.

Asomarse a todo lo relacionado con Jack el Destripador es como contemplar desde una ventana todas las contradicciones y grandezas de una forma de vivir, pensar y organizarse política y socialmente: la del capitalismo basado en la industrialización y en la expansión colonial. Un ethos que cristalizó en dos Guerra Mundiales y en el fascismo, pero también en la Revolución Rusa y en el nacimiento de la socialdemocracia, es decir, en todo lo que dio forma al siglo XX, todo lo que levantó, devastó y volvió a poner en pie a la Europa que conocemos y que se está desintegrando ante nuestros ojos. Sin embargo, en la narrativa tradicional sobre Jack el Destripador siempre han quedado arrinconadas las historias que realmente cuentan, las de las víctimas, condenadas a convertirse en simples figurantes de su propia tragedia. Reducidas a la mera condición de prostitutas, historiadores, novelistas y guionistas las han dibujado como mujeres iletradas, ruidosas, borrachas, lujuriosas, avariciosas, tentadoras y tramposas, especialmente la más joven de ellas, la pelirroja Mary Jane Kelly. Y es que en torno a........

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