Cómo miran los españoles a China
En los últimos años, China ha pasado de ser una desconocida a convertirse en un foco de atención en España. Ese interés es real y se percibe en las conversaciones y en las noticias y opiniones de prensa.
Se percibe también en la asistencia a conferencias, en la venta de libros sobre el tema y, sobre todo, en el tipo de preguntas que el público formula en estas conferencias. En el caso de las presentaciones que voy haciendo estos meses de mi libro sobre China está participando una audiencia diversa y más numerosa de lo habitual, atraída principalmente por descubrir cómo el libro explica el desarrollo económico tan espectacular que el país ha logrado en tan poco tiempo y de qué forma el socialismo ha aventajado al capitalismo a la hora de resolver los problemas de la sociedad.
Las preguntas no se centran tanto en debates ideológicos como en hechos tangibles. ¿Cómo ha sido posible que una economía que hace apenas cuatro décadas tenía un peso reducido en el comercio internacional y estaba sumida en la pobreza, sea hoy una de las principales potencias globales? ¿Qué papel ha desempeñado el Estado y el socialismo en esa transformación? ¿Cómo se planifica el crecimiento de ciudades que parecen surgir a una velocidad vertiginosa?
La magnitud del crecimiento chino impresiona. Desde finales del siglo XX, el país ha experimentado tasas de expansión económica que no tienen precedentes en la historia por su duración y su alcance. Cientos de millones de personas han salido de la pobreza y se ha formado una amplia clase media urbana con capacidad de consumo, educación superior y movilidad social. Para muchos observadores españoles, acostumbrados a ciclos económicos más inestables y a un crecimiento moderado, la comparación resulta inevitable.
Ese desarrollo no se entiende sin el protagonismo del modelo político y económico liderado por el Partido Comunista. El llamado socialismo con características chinas ha combinado planificación........
