¿El fin del 'ageism'?
De Madonna arrasando en los VMA a Jean Smart haciendo historia en los Emmy, las mujeres mayores ocupan espacios de los que durante décadas fueron expulsadas. Pero fuera de los focos, el edadismo continúa teniendo consecuencias mucho menos luminosas.
Hay discriminaciones tan interiorizadas que durante mucho tiempo ni siquiera necesitamos ponerles nombre. El término ageism, traducido al castellano como edadismo, fue acuñado en 1969 por el psiquiatra y gerontólogo estadounidense Robert N. Butler para hablar de los prejuicios relacionados con la edad. Más de medio siglo después, la Organización Mundial de la Salud lo define a través de tres mecanismos bastante sencillos: los estereotipos con los que pensamos, los prejuicios con los que sentimos y la discriminación con la que actuamos hacia otras personas o hacia nosotros mismos por razón de edad.
Pero el edadismo tampoco funciona en el vacío. Se cruza con el género, la clase, la raza o la discapacidad y, cuando hablamos de mujeres, adquiere características especialmente reconocibles. En una sociedad que durante décadas ha vinculado buena parte del valor femenino con la juventud, envejecer siendo mujer ha significado demasiadas veces hacerse invisible.
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Quizá por eso resulta tan interesante observar lo que está ocurriendo últimamente en la cultura popular.
Madonna (68 años) acaba de ser la gran triunfadora de los MTV Video Music Awards. Siete premios, más que ningún otro artista de la gala, incluidos Artista del Año y Mejor Álbum por Confessions II. No recibió un premio honorífico por toda una vida dedicada a la música ni subió al escenario para que una generación más joven le agradeciera los servicios prestados. Ganó compitiendo en las categorías principales de una gala que históricamente ha utilizado la juventud como uno de sus principales combustibles.
Hay algo especialmente irónico en ello porque pocas carreras han sido declaradas muertas tantas veces como la de Madonna. Ella misma recordó al recoger el premio a Artista del Año lo ocurrido después de aquella ya histórica interpretación de Like a Virgin en los primeros VMA de 1984. Tras revolcarse por el escenario después de perder uno de sus zapatos, volvió orgullosa al camerino y su representante le dijo que su carrera había terminado. Han pasado 42 años.
No sería la última vez que escucharíamos algo parecido.
Cada disco que vendía menos que el anterior, cada cambio de tendencia, cada fotografía, cada arruga y después cada retoque, cada aparición pública y cada cumpleaños han servido para volver a formular la misma pregunta: ¿se ha acabado Madonna? Mientras a los hombres del rock y del pop se les permitía convertirse tranquilamente en veteranos, ella parecía obligada a justificar constantemente por qué seguía allí.
Y ahí sigue. No sobreviviendo a los 68 años, sino ganando.
Antes estuvo Cher (80 años). Tenía 52........
