El extraño caso de la mujer del presidente
El caso de Begoña Gómez se estudiará en las facultades de Derecho como un ejemplo paradigmático de argumentación delirante y distopía jurídica. Podríamos hablar de una instrucción prospectiva, aunque el proceso está resultando ser, más bien, inquisitorial.
La Audiencia Provincial de Madrid, que ya había anulado una veintena de diligencias del juez Peinado por vulnerar derechos fundamentales y por falta de motivación, ha decidido anular ahora las medidas cautelares impuestas y dos de los cuatro delitos que se habían imputado a Begoña Gómez. Avala abrir juicio por malversación y tráfico de influencias, y elimina la imputación por apropiación indebida y corrupción en los negocios.
La exigencia de cautelares era ya absolutamente sorprendente. Se apoyaba en un más que absurdo riesgo de fuga con la posible colaboración de la escolta de la investigada. Una fabulación peliculera que no tenía mayores asideros que los de la probada imaginación del magistrado. En los últimos devaneos, la cosa derivó en la exigencia de un pasaporte sellado para probar el viaje que Begoña Gómez había realizado a Reino Unido, aún cuando se trata de un lugar en el que no se exige sello.
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Por lo demás, la Audiencia Provincial excluyó la corrupción en los negocios y la apropiación indebida al considerar que no se cumplían los requisitos técnicos que exige el Código Penal para esos dos tipos delictivos.
La apropiación indebida solo puede darse en caso de patrimonios privados y la corrupción en los negocios en el tráfico mercantil entre empresas privadas. Ninguno de los........
