Porque yo no era comunista
No se me ocurre mejor ocasión para desempolvar la socorrida frasecita de Martin Niemöller, el ritornelo que el pastor luterano dirigió contra aquellos que le habían reído las gracias al nazismo, empezando por sí mismo. Primero vinieron a por los comunistas, pero yo pasé del tema porque no era comunista y uno no debe meterse en fregados ajenos. Después vinieron a por los judíos y a por los sindicalistas y a por todo el que se pusiera delante hasta que por fin me tocó a mí. Por listo. El que avisa no es traidor, viene a decir Niemöller desde las catacumbas de la posteridad.
La admonición vale igual para un roto que para un descosido. Sirve, por ejemplo, para prevenirnos contra el regreso de un neofascismo banal vestido de traje y corbata. La normalización del odio racial siempre es mucho más digerible cuando llega disfrazada de gracieta ramplona, verbigracia, una columna futbolera firmada por un tal M. Rajoy en un digital católico. ¿Qué pensaría Martin Niemöller del diario ABC, que lleva años minimizando la violencia inmobiliaria y ha terminado con uno de sus reporteros agredido por un desokupa en Sevilla? Primero vinieron a por los inquilinos, pero yo me hice el longuis y los llamé perroflautas.
Ahora pongamos a Niemöller ante las delicias del lawfare y el trile del Estado profundo. El otro día, el juez Peinado sugería sin pruebas que Begoña Gómez tal vez había quebrantado las medidas cautelares impuestas. Acto seguido, la Audiencia Provincial de Badajoz condenó a........
