Nostalgia de Waterloo
Todos los caminos llevan a Waterloo. En el otoño de 2023, después de las últimas elecciones generales, Santos Cerdán voló a Bruselas para negociar la investidura de Pedro Sánchez. Aquella fotografía con Puigdemont no solo rompía el último tabú del procés sino que además allanaba el camino a la ley de amnistía. Lo que hasta entonces había sido imposible se volvió de pronto inevitable. Más tarde vendrían las pataletas ultras en las inmediaciones de Ferraz, los saludos a la romana y las llamadas al alzamiento nacional. Daba igual. El PSOE se había asegurado cuatro años más de presidencia.
Las protestas de Ferraz continuaron por otros derroteros. Santos Cerdán pasó por Soto del Real, el juez Juan Carlos Peinado se encarnizó con Begoña Gómez y el Tribunal Supremo jubiló al fiscal general del Estado con una sentencia dudosa. El que pueda hacer, que haga. El caso Leire Díez puso la fontanería del PSOE en primera plana y las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero han terminado por convertir el debate público en una especie de casa de empeños. Total, que la derecha en su conjunto da por amortizada la legislatura y Feijóo llama a apresurar las elecciones.
El problema, una vez más, es urdir una moción de censura que no termine naufragando en el ridículo. Descartemos, pues, resucitar........
