Torrente y Vox: Love’s Story
En el momento de su estreno, allá por 1998, lo que me molestó de Torrente, el brazo tonto de la ley, no fue el humor zafio, ni la chabacanería, ni el mal gusto, ni los chistes machistas. No hacía falta cavilar mucho para comprender que aquel personaje odioso, lastimoso y deplorable era una sátira en carne y hueso de ciertos comportamientos típicos de la España profunda. Que, más o menos, por suerte o por desgracia, casi todo el mundo conocía a algún policía adicto a la chulería, al carajillo, a las gafas de sol, al Torito Bravo, a la falta de higiene corporal, a las máquinas tragaperras y al Valle de los Caídos. Ni siquiera me importó que fuese un forofo del Atlético de Madrid y no del Real Madrid, que era la elección obvia.
No, lo que me molestaba era el apellido elegido para nombrar a aquel fósil del franquismo, Torrente, que suena muy bien, sí, pero que remite a uno de los mayores novelistas del siglo pasado, Torrente Ballester, autor de La saga/fuga de J. B. y Los gozos y las sombras. Puede que fuese una coña involuntaria, puede que Segura........
