Luis y Mariano o los infortunios de la 'caja B'
Es muy triste asistir al desencuentro entre dos amigos íntimos -Rajoy y Bárcenas, Luis y Mariano-, que parecían uña y carne, cara y cruz, pelo y caspa, pero que al final se separan como si lo suyo fuese una película francesa. Lo compartían todo -conocidos, partido, ideología, afán de lucro, lugar de trabajo, sobres petados de dinero negro, contabilidad de la señorita Pepis, mensajes telefónicos- hasta que un buen día la amistad se acaba. Lo sé porque, con más de medio siglo a las espaldas, ya llevo unos cuantos cadáveres a cuestas, cadáveres de gente viva, quiero decir, pero que en mi cabeza han pasado al mundo de los zombis. "La mujer que amé se ha convertido en fantasma" escribe Arreola en mi microrrelato favorito de todos los tiempos. "Yo soy el lugar de las apariciones".
El lugar de las apariciones de Mariano Rajoy es la boca de Luis Bárcenas y por eso sus declaraciones ante la Audiencia Nacional poseen todos los armónicos del rencor y todos los ingredientes de una historia de amor inmortal que se ha ido a hacer........
