Las VPN no siempre proporcionan impunidad
Hace apenas una semana ha tenido lugar la Operación Saffron (azafrán en inglés), gracias a la cual se ha desmantelado la infraestructura tecnológica que empleaban los delincuentes para ocultar ataques de ransomware, robo de datos y otros delitos graves. En una operación internacional liderada por Francia y Países Bajos, con el apoyo de Europol y Eurojust, se ha bloqueado First VPN, el servicio de red privada virtual (VPN, por sus siglas en inglés) que servía de tapadera para estos cibercriminales. Aviso a navegantes: las VPN no siempre proporcionan impunidad.
A grandes rasgos, una VPN actúa como filtro para ocultar la dirección IP, redirigiendo la navegación a través de servidores en otras áreas geográficas. Gracias a ello, ni siquiera el proveedor de acceso a internet (ISP) es capaz de ver qué paginas se visitan o que datos se envían y reciben. En países sujetos a censura o persecución a disidentes son muy utilizadas, pero, además, en los últimos tiempos se han popularizado mucho para dotarse de un plus de seguridad y para acceder a servicios en internet que no está autorizados en el país en el que se reside. A fin de cuentas, con una VPN uno puede estar navegando desde España y aparecer ante el exterior que se hace desde Nueva Zelanda.
Esta anonimización es la que resultaba atractiva para los clientes de First VPN, que ha estado siendo publicitada durante años en foros de ciberdelincuencia, especialmente de hablar rusa. Se vendía como el mejor medio para eludir la acción de las fuerzas del orden........
