Orgullosamente fuera de la burbuja de los constreñidos
Quien ha tenido que llevar una faja o un corsé por obligación sabe lo que es el ahogo. Pero, sobre todo, conoce la fabulosa sensación de relajación que se siente al quitártelo. Cuando te quitas un corsé que te han puesto, normalmente por enfermedad o para "corregir" algún daño del cuerpo, te invade tal liberación que supera con mucho lo físico. Te sientes libre también mentalmente, te sientes tú, notas cómo se expande la parte de tu organismo que ha permanecido constreñida y la celebras. Respiras mejor, te mueves mejor, comes, bebes y todo lo demás muchísimo mejor.
Yo crecí y pasé toda mi juventud y la primera edad adulta habitando en la sociedad corsé, esa burbuja donde los rancios imponen su ley. Bien es cierto que siempre he sido abiertamente bisexual, desde que recuerdo, pero bisexual........
