Qué bonita tengo la estantería de libros
El jueves estuve por primera vez en Sant Jordi. Era 23 de abril; ya he dicho que era jueves y, el 23 de abril, que este año caía en jueves, en los Països Catalans se celebra Sant Jordi. Ha sido mi primera vez como autora y como lectora. Empezamos la ruta en El Carmel. A pesar de que dicen que la ciudad está inundada de libros y rosas, la verdad es que por El Carmel vimos pocas rosas y pocos libros. Es curioso cómo se exageran algunas cosas y cómo algunos barrios viven al margen de las ciudades a las que pertenecen. Pero, bueno, el caso es que era mi primera vez en Sant Jordi y resultó emocionante.
Durante la firma de mi libro, un chaval le contaba a otro que estaban viviendo un "bloqueo lector". Lo decía con cierta angustia. No consigue engancharse a ningún libro, los acumula a medias y eso le angustia. Se llevaron el mío –buf, qué fuerte– y ahora arrastro cierta culpa: no sé si Farsante será suficiente para romper ese bloqueo. Agradezco muchísimo la oportunidad, pero ¿cómo no vamos a bloquearnos? ¿Cómo no sentir cierto vértigo ante tantas opciones y esa sensación constante de que, elijas lo que elijas, siempre habrá algo mejor esperándote en otra parte? Yo misma, que me había prometido no gastar más de 70 euros, no compré nada. Ni uno.
Cada año se publican decenas de miles de novedades en el Estado español y conviven con un fondo inmenso de títulos que siguen circulando. En ese ecosistema, es normal que muchos libros no encuentren su momento o que simplemente hayan agotado el........
