Bulos, mentiras y más transparencia
A los cinco años de llegar a la presidencia de Nueva Zelanda, la laborista Jacinta Ardern dimitió porque, según dijo, ya no le quedaba suficiente energía para desarrollar el cargo como le gustaría. Con una gestión impecable, había hecho frente a una pandemia, un ataque terrorista y a los desastres provocados por el volcán Whakaari. La socialdemócrata Sanna Marin —quien con 34 años se había convertido en la lideresa más joven del mundo— fue víctima de un acoso y derribo por mostrarse de modo natural en un baile. La campaña furibunda y misógina de una derecha retrógrada la obligó a dejar el poder.
El machismo de la derecha extrema y de los poderes fácticos, incapaces de reconocer la legitimidad de sus liderazgos feministas, acabaron con ambos gobiernos.
Una y otra tuvieron que soportar preguntas en el parlamento relacionadas con su edad, su aspecto físico, sus relaciones personales o su maternidad. El sesgo de género sobrevoló los mandatos de estas mujeres fuertes y........
