La divina providencia judicial como recurso
Asistimos a un tiempo de equidistancia y antipolítica. Hablamos de ruido provocado, al mismo nivel, por quienes violan los derechos humanos y quienes tratan de defenderlos, incluso con la boca pequeña. Es tan sencillo como eso, pero este argumento básico contra la equidistancia derrapa en unas redes sociales y debates públicos plagados de gritos, bulos y manipulaciones: los inmigrantes violan a “nuestras” mujeres, los hombres gais son “pederastas”, “con Franco” vivíamos mejor, el feminismo busca la “superioridad” de la mujer sobre el hombre, las instituciones son nidos de corrupción… Toda la frágil arquitectura construida en torno a la igualdad de derechos y oportunidades, del cacareado humanismo, se derrumba hoy sin haber sido conquistada siquiera, y lo hace a golpe de fascismo en España y en Europa. Un siglo ha pasado y estamos en las mismas del XX, aunque algunos se lo tomaran a broma cuando brotaron síntomas alarmantes. Ahora lo sufren en carne propia y les cuesta creer tanta crueldad antidemocrática incrustada en un Estado que nunca hizo una Transición digna de la mayúscula y de tal nombre.
Las casualidades en........
