menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Derrotar a la ultraderecha está bien, pero no es suficiente

24 0
30.04.2026

Según se radicaliza la extrema derecha, se vuelven más evidentes sus similitudes con el fascismo clásico. Al mismo tiempo, también son más claras sus diferencias. Una de ellas es la dificultad que encuentra a la hora de destruir la democracia.

En los años 20-30 del siglo pasado el fascismo parecía imparable y la democracia, un experimento breve y fallido. En Italia y Alemania, la extrema derecha logró imponerse y desmantelar la democracia en tiempo récord. En España le costó una guerra civil, pero al acabar el país quedó en manos de un dictador que no se movió del trono en cuatro décadas.

Hoy los ultras no lo tienen tan fácil. No hay duda de que su meta es acabar con la democracia liberal: Trump es el exponente más claro. Sin embargo, las condiciones actuales no son las de hace un siglo. Hoy les podemos poner freno, como demuestran las derrotas electorales de Bolsonaro, Orbán o Trump en su primer mandato, el limitado éxito de Reform UK, la continua incapacidad del FN francés (ahora RN) para hacerse con el gobierno o la propia Meloni recogiendo cable. Nada de esto recuerda al escenario de entreguerras.

Hay muchas razones para........

© Público