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Votar: derecho y deber democrático

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03.03.2026

Este 8 de marzo iremos a las urnas a elegir los congresistas que conformaran el Senado y la Cámara de Representantes. Sin embargo, buena parte de los huilenses marcará el tarjetón como quien escoge un número al azar; por costumbre, por el amigo del amigo, por un favor, o por el que le pidió algún familiar. Así se vota en Colombia, con emocionalidad y poca información.

La paradoja es brutal: elegimos a quienes hacen las reglas de juego sin saber qué hacen y cuáles son las funciones de los legisladores. Un Senador o un representante a la Cámara no es un “gestor de puestos” o de “empleo”, ni un mensajero de favores. Su trabajo, entre otros, es legislar, reformar o derogar leyes, realizar control político y cumplir su rol más importante; representar y visibilizar a su departamento en el Congreso. Eso está escrito, no es opinión. Representar los intereses de su región significa defenderlos y hacer, que a través de sus gestión, se vuelvan prioridad para el Gobierno Nacional.

Cuando votamos a ciegas, el Congreso se llena de perfiles que confunden el micrófono con el mandato, creen que la posición más fuerte es la del que grita más duro en el recinto, como si la representación política fuera un concurso de volumen y no un ejercicio de argumentación y de gestión.

Otros convierten cada intervención en contenido para redes sociales, vacío de avances reales para el territorio. La representación no se mide en el número de “likes” o reproducciones, se mide en decisiones o posturas que cambien realidades, y es precisamente ahí donde muchos se quedan en silencio.

En el Huila, durante las elecciones legislativas al Congreso de la República de 2022, la participación electoral fue significativamente baja. Solamente el 45,5 % de los habilitados salió a votar, quedando por debajo del promedio histórico del departamento y reflejando una tendencia de abstención preocupante, al punto que el descontento ciudadano llevó a que no fueran elegidos senadores de origen huilense.

Por eso este 8 de marzo, antes de votar “por el amigo del amigo”, por el que más likes alcanza en redes o por el que mayor número de vallas y publicidad tiene, pregúntese: ¿qué ha hecho esa persona por el departamento? ¿sabe construir acuerdos? ¿ha defendido causas públicas? ¿entiende de presupuesto? ¿sabe hacer control político? ¿sabe precisamente qué debe hacer una ley de la república?

Marcar el tarjetón es un acto de responsabilidad enorme, es decirle al país quién va a hablar por usted durante cuatro años. Ojalá elijamos a quienes nos representen bien como huilenses: personas amables, honestas, preparadas, con carácter, con capacidad de gestión y que sean capaces de ubicar al Huila en un escenario que ocupe la agenda del Gobierno nacional, alguien dispuesto a defender nuestra región y a traer el desarrollo que tanta falta nos hace.

Porque la democracia no se pierde de golpe; se va quedando corta, voto a voto, cuando dejamos de exigir excelencia a quienes nos van a representar y a enaltecer el “Alma del Huila”. Participar en estas elecciones no es solo un derecho, es un deber. Por eso mi invitación a que vote por quien quiera pero hágalo de manera libre, informada y pensando en lo mejor para nuestra región y nuestro país.


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