Sobre las recientes decisiones para la economía nacional: ver los árboles, ver el bosque
Con el presente texto pretendo hacer un comentario breve sobre las recientes medidas anunciadas por el gobierno como cambios necesarios al actual modelo económico de Cuba.
Se han añadido varias decisiones con el propósito de contribuir a una salida de la actual crisis económica que vive el país, agravada por la mayor presión ejercida por el actual gobierno de EE.UU., ahora mucho más allá del bloqueo, amenazas militares incluidas.
Está vez se afirma con mayor claridad la necesidad de cambios en el actual modelo económico, el que, a pesar de haber tenido transformaciones importantes, como la existencia de un emergente sector privado y otras, en su esencia continua siendo el mismo bajo el cual ha operado la economía cubana durante las últimas décadas.
Por mucho tiempo hemos argumentado y promovido la necesidad de una reforma económica integral y profunda de ese modelo a partir del criterio de que el actual está agotado y debe ser sustituido integralmente.
En este diagnóstico de la obsolescencia del actual modelo económico hay muchos economistas que estamos de acuerdo, pero ya no hay la misma coincidencia cuando se define a que modelo económico se debería transitar, en nuestra opinión —lo hemos explicado muchas veces—, a un modelo socialista con diversas formas de propiedad (con prevalencia de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción); mecanismos de mercados integrados y regulados y sustitución de la planificación burocrática por una planificación estratégica, políticas sociales e inclusivas fuertes y eficientes. Todo ello con la mayor participación democrática de los trabajadores y de la población en general.
Otros, en cambio, consideran la transición a una economía de mercado netamente capitalista, como la que existe en cualquiera de las repúblicas de nuestra región, con todo lo que eso implica en términos de fuertes exclusiones sociales y pérdida de soberanía. En esto último no hay mucha imaginación ni un desafío que valga la pena ser asumido, por más que se le quiera tapar con lenguaje complejo y galimatías técnicos.
En realidad sería la restauración de un modelo económico que hace más de seis décadas el país abandonó y que finalmente resultaría en un desastre social y político, bueno para algunos pocos y malo para muchos.
Insistimos en defender un tránsito hacia un modelo nuevo, pero muy distante a la restauración capitalista que el posibilismo dócil suele promover. Consideramos el horizonte de un modelo que, sin la pretensión igualitaria y la ineficiencia insostenible, mantenga la justicia social, la soberanía nacional, así cómo el desarrollo económico y democrático como sus columnas inclaudicables.
Claro que esto no solo hay que declararlo como una aspiración abstracta. Además hay que demostrar su viabilidad real, económica, política, social y técnica. A construir esa propuesta muchos economista hemos dedicado numerosas páginas y largos debates. Hemos afirmado muchas veces, y acaso viene repetirlo, que el socialismo no es la supresión del mercado ni tampoco de la propiedad privada, es las supresión de la hegemonía del capital. Las actuales experiencias del socialismo en países de Asia han demostrado, a su modo, esta realidad.
Recientemente, ha aparecido que la apertura económica en Cuba sería un factor en una potencial negociación con los EE.UU., es importante aclarar que la postergada reforma económica profunda e integral en Cuba es una necesidad de la........
