Oportunidades y retos de la importación descentralizada de combustible
¿Mipymes importando combustible? Sí, por primera vez el Gobierno cubano autorizó a empresas del sector privado a traer combustibles fósiles desde el exterior.
A la expectativa generada por el anuncio ha seguido una apresurada implementación de la medida, con las autoridades facilitando las gestiones privadas para la importación de este insumo básico.
En los años recientes, son pocas las veces que el Gobierno cubano ha anunciado una medida hacia el sector privado que haya ejecutado prácticamente de inmediato. La explicación más clara está en la presión energética por el fin de los suministros desde Venezuela y el bloqueo petrolero estadounidense.
Analicemos la medida desde el punto de vista económico y empresarial: ¿Quién puede importar realmente? ¿Cuánto puede solucionar? ¿Qué oportunidades y retos presenta? ¿Se pudo haber tomado antes?
¿Quién puede importar y quién lo hará?
Aparentemente, cualquier empresa radicada en Cuba con la capacidad financiera podrá importar combustibles. Aclaro “aparentemente”, porque hasta el momento en que escribo este artículo no han sido publicadas regulaciones o procedimientos sobre quién, cómo y dónde. Sin embargo, hay evidencias de que el mecanismo ya ha echado a andar.
Hasta ahora, la logística de combustibles en Cuba ha estado a cargo de la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), la única empresa estatal autorizada para la exploración, producción, refinación, almacenamiento, distribución y, por supuesto, importación.
La nueva medida descentraliza la importación. Esto significa que, a partir de ahora, CUPET deja de ser el único importador. Empresas extranjeras, mixtas, cooperativas y mipymes podrán solicitar a las empresas estatales intermediarias la importación de combustibles.
No estamos ante una reforma estructural, sino ante una apertura táctica para sobrevivir a la crisis. No obstante, la medida es positiva.
Para importar, las empresas deberán superar una restricción fundamental: disponer de divisas. Aquí es donde la efectividad de la medida empieza a estrecharse en forma de “embudo”. Las mipymes y otras formas privadas con este acceso son muy pocas:
Importadoras-comercializadoras. Son las que pagan directamente a sus proveedores en el exterior para importar contenedores de alimentos, bebidas y las mercancías autorizadas. Se distinguen porque pagan en dólares desde cuentas bancarias fuera de Cuba. Para este año, el Ministerio de Economía estima importaciones por 2600 millones de dólares. Este grupo no incluye a las comercializadoras de “segunda mano”, que compran a las primeras en pesos cubanos y luego venden a una tercera mipyme o directamente a la población, también en esa moneda.
Exportadoras. No se conoce el número exacto, pero las ventas en el exterior de los privados se estiman en 40 millones para este año. Este monto es ínfimo, lo que sugiere que la cantidad de exportadoras es minúscula y probablemente inestable (no exportan frecuentemente ni en cantidades constantes).
Con acceso a nichos en divisas. Negocios encadenados con empresas que pagan en divisas, como las del sector mixto, las radicadas en la Zona Especial del Mariel o con recursos de agencias de cooperación internacional.
Pero la restricción para ingresar dólares no es la única. Debe cumplirse una segunda condición: ese ingreso debe ser significativo y estable. La importación de pequeñas cantidades —10 barriles de petróleo o 500 litros de diésel— no es rentable en ningún mercado. Para serlo, las compras deben ser superiores, lo que reduce el costo por unidad.
Las mipymes están usando isotanques para estas importaciones, un tipo de contenedor cisterna de acero inoxidable con capacidad para transportar de manera segura decenas de miles de litros de combustible. Una búsqueda rápida en redes sociales y reportes de prensa muestran ofertas para importar 25 mil litros de diésel y gasolina por entre 73 y 86 mil dólares. Son cifras inalcanzables para la mayoría de........
