Dayron Gallardo: “Ser artista es una forma de estar en el mundo”
Nuestro entrevistado de hoy acaba de descolgar los cuadros. Durante casi tres meses, entre abril y junio, mostró su última colección de pinturas en la Galería Galiano: Cratura, una serie de piezas que parecen desasidas, como si flotaran en una atmósfera muy suya, y que evocan distintos estadíos de la materia orgánica. Representa cuerpos que no se muestran a las claras, que tal vez sugieran, pero que seguramente no prescriben. Lo pintado por él no recuerda este o aquel objeto. Es sustancia palpitante, que suda y respira. Y eso, al parecer, le basta.
Durante el tiempo que Creatura se ofreció al público, Dayron estuvo “a pie de obra”, recibiendo colegas, condiscípulos, transeúntes interesados y personajes varios del mundo del arte en la ciudad. Tuvo, además, bastante atención de la prensa. Fueron días agitadísimos y largos, que han dejado en él, según dice, algo así como un cansancio feliz.
Ahora, vuelto a la precaria normalidad, le toca rumiar las tantas emociones vividas y meditar en / aventurarse por nuevos caminos.
Eres graduado de San Alejandro. ¿Pasaste antes por la escuela elemental? Comenta cómo fue tu proceso formativo dentro del sistema de la enseñanza de las artes en Cuba.
Fui uno de esos niños que a veces no escribía en las clases y se ponía a dibujar. Desde pequeño copiaba los animados de la televisión. Luego, ya en la secundaria, con 13 años te exigen que te decidas por una carrera. Fue entonces que empecé a pensar en el dibujo, por influencia de una tía materna graduada de artes plásticas y un tío paterno relacionado con obras de arte y antigüedades. En eso andaba cuando me entero de la existencia de la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, portadora de una gran historia, y en la que se habían formado grandes artistas.
Así que se convirtió en mi horizonte a perseguir. Empecé a buscar cómo prepararme para entrar en la Academia. Fue cuando, a través de un amigo artista, conocí al profesor Roberto Calafell y a Aurora, su esposa. Ellos impartían un curso de preparación para las pruebas de ingreso de San Alejandro. Me matriculé para alistarme para las pruebas de aptitud. Así que era cuestión de perseverar.
Esa etapa fue brillante, ya que ellos incentivaban mucho a los alumnos, no solamente a conocer las cuestiones del dibujo, la pintura y la escultura, sino que también enseñaban a valorar la cultura universal. Calafell es un hombre de una visión amplia del mundo. Nos ponía a escuchar música clásica en CMBF. Además, daban clases de historia del arte, algo muy importante para la formación de los alumnos. Se realizaban críticas fuertes y nutritivas al finalizar los ejercicios de la clase.
Estuve formándome ese año completo. Recuerdo que las clases se daban una vez a la semana, todos los sábados. Era un encuentro maravilloso; aprendí muchísimo en esa etapa. Estoy muy agradecido a los profesores Calafell y Aurora por la formación que cambió mi vida por completo. En ese año 2002 me presenté a las pruebas de aptitud de la Academia y fui seleccionado. Un momento especial que todavía recuerdo con mucha alegría.
Mi proceso formativo en San Alejandro fue bueno. En el primer año se imparten todas las manifestaciones: pintura, dibujo, escultura, grabado, para después elegir una especialidad en segundo año. Yo seleccioné grabado aunque quería ser pintor, quizás porque los profesores de primer año de grabado eran muy buenos; motivaban mucho a que los alumnos siguieran ese camino.
Considero que ese primer año es muy duro porque tienes que pasar las asignaturas de arte y las relacionadas con el bachillerato. Los fines de semana estaban llenos de tareas y ejercicios a realizar, prácticamente no había tiempo para descansar, pero me sentía contento de haber conseguido entrar en la Academia.
Durante mi segundo año, como había elegido el grabado, me interesaba mucho desarrollar todo lo que tenía que ver con el dibujo. Lo relativo a la parte técnica del dibujo y la cuestión matérica del grabado y los soportes del mismo me llamaron muchísimo la atención. Fue el momento de descubrir lo que era una calcografía, un aguafuerte. Luego, en tercer año, tuve la oportunidad de tener grandes profesores, como Samuel Riera y Nadia, que nos dieron muy buenas clases también. En tercer año de la especialidad de grabado, empiezas litografía, que es superinteresante. En cuarto año recibí clases de Ányel Mayelin Calzadilla, la cual también es una excelente artista que aún continúa dando clases en la Academia. Mirando al pasado, recuerdo con nostalgia y cariño mis años de formación.
¿Te preparó la academia para tu posterior trabajo profesional?
Me dio bases importantes. Por ejemplo, el haber tenido como........
