Rubén Limas: Terremoto y Salud Mental
Opinión.- Es imposible predecir que ocurrirá un terremoto, ni su intensidad, ni sus consecuencias. La gran mayoría nunca estará absolutamente preparada para afrontarlo. Pero es básico, que exista una “Cultura Sísmica” desde las escuelas y universidades para minimizar las graves consecuencias que estos fenómenos naturales traen consigo, e inclusive para crear conciencia en los futuros profesionales de la construcción, en la teoría de los principios de “Sismo resistencia” lo que anteriormente se llamaba “construcciones anti sísmicas”.
Son muchos los aspectos a abordar cuando ocurre un terremoto: daños físicos a la infraestructura de edificios, casas, vialidad, servicio básicos como electricidad y agua, asistencia sanitaria a los heridos, recuperación de personas atrapadas o muertas; y hay uno que siempre pareciera tener un papel secundario en todo esto, pero que hoy sabemos que debe estar a la par de los otros porque es capaz de dejar huellas profundas e irrecuperables de no atenderse con prontitud y efectividad, nos referimos a la “Salud mental”.
Este 24 de junio de 2026 ocurrieron al menos dos grandes sismos que causaron daño importante en varias zonas de Venezuela, con pérdidas materiales y humanas significativas, que sin duda, afecta nuestra salud mental. Es normal experimentar miedo intenso, confusión, palpitaciones, manos temblorosas, náuseas, respiración acelerada y sensación de desrealización. Estas son respuestas fisiológicas de alarma que han sido descritas en guías sobre salud mental en emergencias, si usted lo experimenta en condiciones de desastres naturales, es importante comprenderla como una respuesta de nuestro cerebro a la emergencia.
Nuestras reacciones en días y semanas........
