Julie de Romero: “El avivador de los tiempos”
Opinión. - La iglesia nació en medio de un mover sobrenatural. Jesús les había indicado que debían esperar ser revestidos de poder para ser testigos de Cristo hasta lo último de la tierra. Y así sucedió. En el libro de Hechos 2:1-4 se relata el suceso divino de la llegada del Espíritu Santo.
Su entrada triunfal. Había sido enviado desde el cielo por Cristo para una misión especial, la cual era trabajar en cada ser humano y guiarlos al arrepentimiento para salvación.
Esos apóstoles que Jesús había seleccionado eran la materia prima para que, por obra del Espíritu Santo, floreciera la Iglesia de Cristo en la tierra. Hermosa, magnífica, gloriosa, llena de gracia y poder, sencilla, humilde, pero también con autoridad para atar y desatar, para establecer el reino de Dios en la tierra.
El primer sermón del Pedro ungido por el Espíritu retumbó y estremeció a los oyentes; 3000 almas creyeron, se arrepintieron, bautizaron y se añadieron a esa nueva comunidad que emergía con una fuerza virulenta.
En medio de........
