Y podrá ser político -¡qué dicha!-
Como si me estuviera destinado, compré un libro de los poemas canónicos de Constatino Cavafis, traducidos por Ramón Irigoyen, filólogo español. Supe de su existencia por el azar de un embrujado tuit en Colombia, pero el ejemplar no me aguardaba allí, sino en una librería de La Paz. La edición es reciente, de 2021, aunque se ve que la venta del libro fue ardua aquí. Tanto, que le pegaron con cinta Scotch una etiqueta que certificara su deshonra: “antes Bs. 180, ahora Bs. 70”. No interesaba ni con descuento.
Cavafis nació en Alejandría de una familia griega. Era homosexual, leía y hablaba inglés. Y, a decir de ese su travieso traductor, era propenso a que se repararan las injusticias, pero “por su temperamento marcadamente tímido y por escepticismo vital fue sin embargo alérgico a la violencia revolucionaria”. Cautivado por esa nota de su carácter, pensé: con razón aquí no tiene adeptos. Es que la política revolucionaria es nuestra religión cívica.
Los poemas “canónicos” son solo los que Cavafis creyó aptos para........
