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Lumpen sin proletariado

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20.06.2026

Cuando en 1846 Marx y Engels acuñaron el término alemán lumpenproletariat se referían a las clases sociales abandonadas por la sociedad, a aquellas sumidas en la marginalidad más desesperada, por fuera del sistema de producción. Un sector empobrecido hasta el límite, que incluía a indigentes, mendigos, delincuentes y desempleados. No es casual que la traducción de lumpen, palabra hoy incorporada al castellano, sea: harapos, andrajos. 

El término “lumpen” asociado a la palabra “proletariado”, es un oxímoron. La figura retórica encierra una oposición flagrante: mientras el proletariado era una fuerza de trabajo que vivía de la venta de su capacidad de producir bienes o servicios, el lumpen sobrevivía  de la mendicidad o de actividades delictivas. 

Además de la exclusión económica y precisamente por no pertenecer a una clase social definida por su fuerza de trabajo, el lumpen carece de conciencia de clase y no se reconoce como clase explotada, por lo que carece de objetivos políticos compartidos y es fácilmente manipulable, como lo ha sido a través del tiempo en muchos países. 

Desde la perspectiva de los marxistas, el lumpen es considerado políticamente inestable, que puede ser utilizado por sectores reaccionarios como carne de cañón. Un diccionario marxista que he consultado para escribir esta nota, usa esta definición: “Masa de desclasados, excluida y deslindada del proletariado, que se nutre económicamente de los tráficos ilegales, la economía criminal, la mendicidad, el patronazgo estatal o privado o una combinación de todas ellas”. 

En el mismo diccionario encontré lo que Marx y Engels escribieron en “El manifiesto comunista”: “El lumpenproletariado, ese producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria; sin embargo, en virtud de todas sus condiciones de vida está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras”. 

Nada mejor que las fuentes originales citadas más arriba, para clasificar a quienes protagonizan la convulsión que se ha generado desde principios de mayo en Bolivia: quisiera mostrarse como un movimiento popular que lucha por reivindicaciones de clase, pero en realidad es una manipulación de unos pocos, a miles de sujetos sin conciencia de clase y fácilmente manipulables mediante amenazas de sanciones o de pagos con dinero mal habido. 

Borregos chantajeados por dirigentes........

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