Espejos transparentes
Los bolivianos hemos reaccionado con madurez, otorgando un voto de confianza al gobierno de Rodrigo Paz. Salvo algunos apresurados, que quisieran que de un día para otro se arreglen los enormes problemas que nos ha dejado el masismo en dos décadas de destrucción sistemática del Estado, y salvo las voces de unos cuantos masistas nostálgicos de la permisividad que llevó a la corrupción más grande y generalizada que jamás haya conocido Bolivia en su historia, el ciudadano de a pie ha respondido positivamente.
Era algo impensable en los tiempos de confrontación que dividió en dos bandos a Bolivia: ahora se han aceptado y reconocido como ineludibles las medidas urgentes como la estabilización de los precios reales de los carburantes (para cortar el gigantesco contrabando a países vecinos), y se ha recibido con aprobación una mejor disponibilidad de dólares, unida a la generación de confianza en quienes lideran las nuevas orientaciones económicas, profesionales con experiencia y probos (no como el bribón —ministro kermese y luego presidente corrupto— que manejó la economía durante los gobiernos del MAS).
Es fácil darse cuenta de qué sectores del Estado han generado confianza, y cuales están haciendo lo contrario: poner en riesgo la confianza de la gente y generar dudas.
La diferencia es la transparencia. Mientras unos miran su reflejo en el espejo del poder, otros dejan que ese espejo permita a los ciudadanos ver cómo y por qué se toman decisiones, a la manera de esos espejos de doble vía, que permiten ver a través, según haya más o menos iluminación.
Ahí donde se actúa de manera oscura, sin transparencia, se erosiona la confianza ciudadana, que en este momento es el principal puntal del Estado. Saben perfectamente los ministros que sólo el voto de confianza de los bolivianos sostiene al gobierno contra las amenazas de los nostálgicos del MAS y de los malos perdedores en las pasadas elecciones. Sin embargo, a pesar de saberlo, hay sectores del gobierno que no actúan con transparencia y crean zonas brumosas que socavan el buen trabajo que hacen otros. El presidente debería ser consciente de que la desconfianza en un sector, puede afectar a todo su gobierno, y no se va a solucionar cambiando a uno o dos ministros.
Uno de los temas que permanece en la oscuridad y que inexplicablemente tarda en ser aclarado, es el de las 32 maletas ingresadas ilegalmente a Bolivia, en un vuelo privado desde Estados Unidos. ¿Acaso es un tema menor? No hay que ser una lumbrera para darse cuenta de que esas maletas no podían contener otra cosa que dólares en efectivo, muchos millones. La exdiputada de Creemos que abusivamente usó un pasaporte diplomático al que ya no tenía derecho, está........
