Los Caídos: por un debate sin trincheras
La motivación que me llevó a escribir “Monumentos incómodos y pedagogía antifascista” nace de una constatación: el debate sobre qué hacer con el Monumento a los Caídos está dividiendo al espacio social antifascista. Y precisamente por eso resulta necesario abrir un debate público desde el respeto a las diferencias, intentando explicar las distintas posiciones y, también –por qué no–, comprender las ajenas.
En el fondo, se trata de algo bastante elemental: tender puentes con personas cercanas con quienes hemos compartido –y seguimos compartiendo– muchas luchas, aunque mantengamos posiciones distintas sobre el futuro del Monumento.
Por eso agradezco tanto los mensajes de apoyo recibidos tras la publicación del artículo como las respuestas críticas del Colectivo Basilio Lacort: “Si son monumentos incómodos, ¿por qué mantenerlos?” y de Juan José Aragón Urtasun: “Caídos. Respuesta a Ramón Contreras). En una sociedad donde muchas veces los textos ni siquiera se leen, cualquier reacción a un artículo de opinión es, en sí misma, una buena noticia. Significa que el tema importa. Y, por lo que parece, en este caso se ha dado con la tecla precisa.
Dicho esto, cabe preguntarse si es realmente necesario recurrir a un tono áspero y a descalificaciones personales que no vienen a cuento para sostener una posición. Las discrepancias políticas no deberían convertir un debate entre personas del mismo espacio social en una disputa entre bandos enfrentados a ambos lados de una barricada. Porque, conviene recordarlo, esta discusión se produce dentro del campo antifascista.
La posición de Caídos Irauli parte de una pregunta vinculada a la........
