Una época de engaño universal
La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad. (Sir Francis Bacon)
El ser humano, en su investigación empírica del mundo, sigue sintiendo el vacío y la oscuridad. El pensamiento sereno y claro del hombre ilustrado se encuentra en retroceso. La sociedad más comunicada de la historia padece de profunda soledad. “La soledad me salva de estar solo”, decía Caballero Bonald en un hermoso verso, abordando la soledad como una forma de compañía o refugio intelectual ante la superficialidad imperante. La sociedad está viviendo el humillante destino de encadenarse a doctrinas y pensamientos miméticos. La promiscuidad entre verdad y mentira se manifiesta como el fenómeno de la posverdad, en el que se diluye la realidad de la vida. Vivimos una época de engaño universal. El actual desasosiego viene siendo el resultado de una carencia ontológica que muestra el vacío del “ser”. La involución de la verdad y la bondad se hace evidente en Occidente. El creciente individualismo, la soledad y el narcisismo nos acercan al extravío del significado existencial. La pérdida de fe en valores sólidos ha desembocado en una crisis que sumerge a la sociedad en un mundo más efímero que nunca, priorizando la inmediatez de la satisfacción. Vivimos una cultura desilusionada que está demandando fortalecer la bondad y la espiritualidad. La cultura puede ser adquirida por cualquier ser humano, pero sus frutos solo prosperan donde la sensibilidad muestra su tierra fértil, orientando los conocimientos hacia propósitos generosos y constructivos.........
