Jugar con las víctimas
Los nervios esconden temores. Le pasa a María Jesús Montero cuando rebaja a accidente laboral la muerte de guardias civiles en acto de servicio. Sencillamente porque le tiemblan las piernas pensando en la debacle de mañana. Le ocurre al presidente de Canarias, ridiculizado al imaginarse ratones infectados saltando de un crucero. Únicamente explicable por su contumaz propensión al victimismo. Hasta le ocurre al dios hecho hombre, Florentino Pérez, reducido a una patética caricatura por su soberbia delirante. Posiblemente porque el gen dictatorial acabó desnudando sus miserias mundanas.
Las encuestas sitúan a Moreno al borde de la mayoría absoluta y auguran el peor resultado histórico del PSOE en Andalucía
Las dos almas del PP se citan en Andalucía
Llega el 17-M andaluz incandescente. Una propensión elocuente a quemaduras hirientes. Por lo tanto, tensión desmesurada hasta el último recuento. Es por ahí donde podría encontrarse una deplorable justificación al juego irresponsable con el dolor de las víctimas en los últimos días. Se ha hecho con la tragedia de Adamuz, con los afectados por el desastre del cribado de cáncer de mama o hasta con........
