Volver a empezar
Hay comienzos que se parecen mucho a una promesa. Cada septiembre, cuando los patios de los centros educativos vuelven a llenarse de voces, mochilas, nervios, reencuentros y abrazos, nuestra sociedad tiene una nueva oportunidad para recordar algo esencial: educar no consiste solamente en transmitir conocimientos. Educar es construir futuro.
Comienza el curso escolar 2026-27. Miles de niños, niñas y jóvenes regresarán a las aulas en las distintas etapas educativas. Algunos lo harán con la ilusión del reencuentro; otros afrontarán nuevos retos, nuevos compañeros y compañeras o decisiones importantes sobre su futuro. Y habrá quienes crucen por primera vez la puerta de una escuela en instantes que tendrán algo de aventura y algo de vértigo. Para sus familias, quizá también. Una mano que se suelta, una mirada que busca seguridad, una maestra o un maestro que recibe, una puerta que se cierra y, al otro lado, comienza una nueva historia.
Detrás de cada alumno y de cada alumna hay mucho más que un expediente académico. Hay una persona que está aprendiendo a conocer el mundo, pero también a conocerse a sí misma; a convivir, a equivocarse, a preguntar, a escuchar, a respetar y a descubrir aquello que puede llegar a ser. Émile Durkheim, uno de los padres de la sociología, entendió la educación como un fenómeno profundamente social y como uno de los mecanismos fundamentales mediante los cuales una sociedad transmite conocimientos, normas y valores a las nuevas generaciones. Su intuición continúa siendo extraordinariamente actual: cuando educamos a un niño o una niña no estamos actuando únicamente sobre su futuro individual; estamos........
