El petróleo no se toca, pero sus precios sí tocan las economías
Hay frases políticas que, bajo apariencia de prudencia, revelan más de lo que dicen. “El petróleo no se toca” pertenece a esa clase. Parece defender la reserva de un recurso estratégico; pero encierra una paradoja: el petróleo puede no extraerse según su frase, y, sin embargo, su precio toca de lleno a economías y ciudadanos.
La afirmación atribuida a George H. W. Bush, en la política energética estadounidense de comienzos de los noventa, remitía a reservas estratégicas y protección ambiental. Pero también expresaba una tensión entre seguridad de suministro e intervención en los mercados. La economía ha mostrado que el petróleo, aun bajo distinto tipo de custodia, actúa sobre precios, inflación, crédito y estabilidad social.
La frase adquiere así valor de entelequia: aparenta cerrar el problema, pero lo desplaza. El petróleo puede no tocarse; pero su precio, inevitablemente, afecta a todo lo demás.
De la reserva estratégica a la especulación
Bush padre defendía una lógica de reserva: las existencias estratégicas no debían usarse para suavizar tensiones ordinarias, sino........
