Café para todos: injusticia fiscal
Con esto de haberse iniciado la campaña de renta y patrimonio 2025 en Navarra, andan los gurús económicos de la derecha tradicional navarra, agrupados en un think tank defensor del capitalismo democrático foral (no hay oxímoron más opuesto), clamando sobre la necesidad de realizar en navarra una deflactacion automática de la tarifa del IRPF. Se mueven bajo dos premisas. La primera es deflactar la tarifa para ajustar sus resultados al efecto de la inflación. La segunda es acabar con el infierno fiscal que los autodenominados gobiernos progresistas del cambio vienen practicando desde el año 2015, y que, entre otras plagas, está ahuyentando el talento en nuestra sociedad.
En este punto sería conveniente recordar que dos de los protagonistas de ese think tank, que más se prodigan en algunos medios expresando esas ideas, tuvieron la máxima responsabilidad en el Departamento de Economía y Hacienda con los gobiernos de UPN.
Uno es recordado por la famosa frase: “el fraude fiscal en Navarra es residual” pronunciada en el año 2010. Posteriormente la Universidad Pública de Navarra elaboró un estudio sobre el fraude fiscal en Navarra, en el que concluyó que el fraude fiscal en Navarra suponía una merma en la recaudación de 541 millones de euros anuales.
El otro, como gerente de la sociedad pública Sodena durante casi diez años, era conocido por minimizar las crisis de las empresas en las que participaba esa sociedad, como lo acontecido en la empresa NOI de Tudela en el año 2004, en la que este personaje manifestó que dicha crisis no le quitaba el sueño. NOI de Tudela cerró dejando en la calle a 70 trabajadores. Un informe de la Cámara de Comptos realizado en el año 2017 cuantificaba los avales fallidos de Sodena en 39 millones de euros.
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