Derechos humanos: la excepción saharaui
Llevo muchos años leyendo informes, resoluciones y comunicados sobre el Sáhara Occidental. También llevo muchos años observando la misma reacción, o más exactamente la misma ausencia de reacción, cada vez que organismos internacionales denuncian violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados por Marruecos. Cambian los gobiernos, cambian los nombres de las víctimas y cambian las organizaciones que lanzan las alertas. Lo que apenas cambia es el silencio español.
Lo ocurrido durante el mes de mayo merece una reflexión. No porque las denuncias sean nuevas. Desgraciadamente, muchas se parecen demasiado a otras que hemos leído durante las últimas décadas. Lo que llama la atención es su acumulación. En apenas unas semanas volvieron a aparecer los presos políticos saharauis de Gdeim Izik, las denuncias de torturas y confesiones forzadas, las huelgas de hambre en cárceles marroquíes, el hostigamiento a activistas, la desaparición de un joven saharaui en una ruta migratoria hacia Canarias y nuevas imágenes de violencia contra población saharaui en El Aaiún ocupado.
No son asuntos menores. El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas volvió a señalar a Marruecos por casos vinculados al grupo de Gdeim Izik, detenidos tras el desmantelamiento del campamento de protesta levantado en 2010 cerca de El Aaiún. Aquel campamento, que reunió a miles de saharauis para denunciar discriminación, pobreza y ocupación, terminó siendo desmantelado por la fuerza. Varios de sus participantes fueron........
