Hasta aquí
Entre las paredes de nuestro amado templo del cortado mañanero se aprendió hace mucho que uno puede no querer hablar de la muerte, pero la muchacha se empeña en aparecer en escena cada dos por tres, así que mejor mirarla, cuando se puede, sin caer en la desesperanza. Se hace cuando las malas noticias nos tocan entre los........
