La certidumbre del Concierto Económico
Cuando el Concierto Económico acaba de cumplir sus primeros 148 años de existencia, resulta sorprendente que todavía cuatro de cada diez vascos siga desconociendo en qué consiste la base fundamental del autogobierno vasco, que es el instrumento por el que se canaliza la política y la economía vasca y, a través de ellas, el desarrollo y progreso de este país, así como el bienestar de sus ciudadanos.
El Gobierno Vasco acaba de dar a conocer una encuesta realizada por el Gabinete de Prospecciones Sociológicas sobre la percepción que los ciudadanos vascos tienen del Concierto Económico que revela que el conocimiento que se tiene de la columna vertebral de nuestro autogobierno es más bien moderado en términos de conocimiento, aunque existe una creencia general, alrededor del 60%, que lo relacionan con el bienestar y el desarrollo del país.
De ese 60% que han oído hablar del Concierto Económico, el 40% afirma tener un buen conocimiento, lo que deja lugar a una cierta preocupación teniendo en cuenta la vital importancia que su aplicación tiene en la vida cotidiana de los ciudadanos comenzando por la economía, siguiendo por la educación y la sanidad y terminando por los servicios públicos e infraestructuras. En definitiva, la permanencia del estado de bienestar social, cada vez más depauperado por la influencia de la ideología neoliberal.
Otro dato relevante es que a los guipuzcoanos el Concierto Económico les interesa poco, ya que el 53% dicen que lo conocen, por detrás de vizcaínos con un 63%, mientras que los alaveses con un 64%, son los vascos que expresan un mayor conocimiento de este instrumento fiscal.
En este sentido, el estudio pone en evidencia la existencia de una brecha generacional sobre el conocimiento del Concierto Económico, ya que mientras el 68% de las personas mayores de 65 años dice conocer esta figura de nuestro autogobierno, en la franja de ciudadanos comprendidos entre los 18 y 29 años, el porcentaje baja al 46%.
La cuestión es preocupante a futuro teniendo en cuenta un previsible escenario político español con una derecha como el PP, –que en Euskadi se declara foralista, pero que en el Estado tiene tintes centralistas–, que para gobernar necesitará el sostén del ultraderechista Vox, cuyos postulados siguen siendo los franquistas de la unidad y la centralización española, lo que puede dar lugar a intentos de cercenar nuestro autogobierno y, con ello, el Concierto Económico. Todo ello, a pesar de que esta figura está plenamente reconocida e integrada en el marco constitucional español y europeo y tiene vigencia indefinida, tal y como se recogió en su renovación y la consiguiente modificación de la Constitución en el año 2002. Dada la situación de incertidumbre en la que nos encontramos desde hace algún tiempo con el auge de los populismos, nada se puede dejar al azar.
Cuando, como estamos viendo, los marcos normativos de todo tipo desaparecen por el interés particular de algunos, las organizaciones multilaterales son vilipendiadas e ignoradas y los valores desaparecen por el principio de que el fin justifica los medios y el uso de la fuerza, es bueno empezar ya a adoptar medidas para que los ciudadanos vascos puedan conocer el valor y la importancia de lo que hay que defender si se quiere que este país siga progresando ahora y en el futuro. Hace 44 años, los vascos salieron a la calle para defender su autogobierno ante el peligro de la aplicación de la LOAPA (Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico) impulsada por UCD y el PSOE y cuyo objetivo era frenar y homogeneizar el desarrollo autonómico que se estaba desarrollando en el aquel momento, tras el golpe del 23-F. El Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la ley gracias a los recursos del Gobierno Vasco y de la Generalitat de Catalunya.
Esa brecha generacional tiene mucho que ver con la falta de pedagogía que sobre este pilar de nuestro autogobierno se ha producido en los últimos años por parte de nuestras instituciones, no ya sobre la importancia de nuestro autogobierno en clave de prosperidad y progreso de los ciudadanos, sino sobre uno de sus instrumentos como es el Concierto Económico, que hasta hace muy poco tiempo, ha sido vilipendiado por todos los partidos de obediencia estatal, tanto de izquierdas como de derechas, hasta el punto de ser tildado de “privilegio” o denominarlo como “cuponazo”, como dijo el líder de un efímero partido político felizmente desaparecido.
Todavía, hace unas semanas, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, se refirió de manera sutil al Concierto Económico, cuando, para justificar su inacción para que Ayesa Digital se quedase en Sevilla y evitar su adquisición por parte del consorcio vasco, en el que participan el Gobierno Vasco, las fundaciones BBK y Vital, Kutxabank y Teknei, se lamentó de que algunas comunidades cuenten con financiación extraordinaria que les permita tener instrumentos con los que “interferir” (sic) en asuntos empresariales. “No es razonable, no es justo y no nos parece sensato”, dijo.
Salvo la campaña de divulgación que hace alrededor de diez años desarrolló por todo Euskadi a título particular el exconsejero de Hacienda y padre del recuperado Concierto Económico de 1981, Pedro Luis Uriarte, hasta ahora no ha existido por parte de las instituciones conciencia de la necesidad de que la ciudadanía vasca fuese un agente activo en su defensa y difusión.
Uriarte se recorrió toda Euskadi, allá donde le llamaban, desde centros cívicos y sociedades populares, pasando por ikastolas, universidades, etc., dando conferencias y charlas para dar a conocer la verdadera importancia del Concierto Económico como “piedra angular del bienestar social de Euskadi”. En paralelo a esa labor “misionera”, Uriarte publicó el libro El Concierto Económico vasco: una visión personal, como complemento de su labor pedagógica.
A partir de los resultados de esta encuesta, el Gobierno Vasco ha mostrado su voluntad de poner en marcha un plan para la divulgación social, pedagogía institucional y proyección internacional del Concierto Económico con el objetivo de reforzar su reconocimiento, explicar su funcionamiento y poner en valor su aportación al desarrollo del país teniendo como hito la conmemoración en el año 2028, del 150 aniversario de su existencia. Bienvenida sea esta iniciativa, aunque sea un poco tarde.
Ahondando en esta cuestión bien podría decirse a día de hoy, que, gracias al Concierto Económico, entre otros instrumentos, el Gobierno Vasco acaba de activar un paquete de medidas para paliar los efectos del conflicto bélico en Oriente Medio tanto en las empresas, fundamentalmente, pymes, como en los trabajadores por un importe de 1.047 millones de euros. Este “escudo industrial” para hacer frente a las consecuencias negativas de la guerra del golfo Pérsico ha sido la primera iniciativa de importancia que se ha planteado en todo el Estado, incluso por delante del propio Gobierno central y de todas las comunidades autónomas, a pesar de que tienen competencias para implementarlas. Las experiencias de anteriores crisis como la del covid-19, la guerra de Ucrania y los aranceles de Trump han servido también para reaccionar con esta celeridad.
La importancia del Concierto Económico es que Euskadi en materia tributaria se puede equiparar a cualquier Estado soberano, al asumir el riesgo unilateral en la recaudación y gestión de los impuestos, al tiempo que mantiene el principio de la solidaridad interterritorial. De esta manera, es un importante soporte que ofrece estabilidad, seguridad jurídica y previsibilidad que son los elementos esenciales para atraer inversión, garantizar el crecimiento sostenible y dar certidumbre a la ciudadanía y a las empresas. Sobre todo, en los momentos críticos como los que estamos viviendo con un mundo patas arriba, con un desorden internacional como marco, donde impera la ley del más fuerte, y con unas consecuencias económicas imprevisibles.
