La fuerza del banquillo
Mikel Merino marcó el gol de la victoria ante Portugal y lo celebró con un pañuelo de San Fermín, gritando vivas al santo y acordándose de Pamplona. Repitió el mismo gesto que hizo en aquel prodigioso remate de cabeza ante Alemania en Stuttgart, dos años ha, rodeando el banderín de córner; lo que hizo su padre mucho tiempo antes en la misma ciudad alemana jugando un partido europeo con el Atlético Osasuna. Un........
