Mensaje a Europa
Por tercer año consecutivo, el Barça vuelve a estar entre los ocho mejores equipos de la Champions. Alcanzar los cuartos de final en la máxima competición europea es lo mínimo que se le exige al equipo azulgrana y, en ese sentido, ya ha vuelto a la normalidad tras unos años complicados. La diferencia respecto a las dos últimas temporadas es que ahora el Barça ya tiene el cartel de gran favorito para conquistar la Champions y es temido por sus rivales. Hace dos años cayó en cuartos ante el PSG tras quedarse con diez en el partido de vuelta y la temporada pasada solo el partido loco de San Siro y un arbitraje más que riguroso dejaron a los azulgrana sin final. Pero entonces el Barça era un invitado inesperado, ya que en las quinielas iniciales nadie apostaba por los azulgrana.
Ahora es diferente, y más después de la goleada al Newcastle del miércoles. Igual que aquí nos asombramos con las goleadas del Bayern de Múnich, el Arsenal o el PSG, Europa mira ahora con temor y admiración al equipo azulgrana, que además tiene en sus filas al mejor jugador del mundo. El partido ante el Newcastle es un mensaje contundente a Europa, el aviso y la confirmación de que el Barça vuelve a ser uno de los grandes del continente y el rival con el que nadie quiere cruzarse en su camino.
Como el año pasado, los azulgrana tuvieron suerte en el sorteo y les tocó la parte del camino a priori menos complicada, ya que evitaron a rivales como PSG, Bayern, City, Madrid o Liverpool. El Arsenal, con permiso del Sporting de Portugal, sería el hipotético rival en las semifinales, pero antes hay que eliminar al Atlético de Madrid. Sobre el papel, los azulgrana parten como favoritos, aunque debo admitir que habría preferido a cualquier rival europeo, incluso a uno de los más potentes, antes que a los de Simeone. Los dos precedentes en Champions ante el Atlético no son buenos y da la impresión de que, cuando te mides en Europa a un equipo de la Liga, la motivación y el ambiente no son los mismos.
Históricamente, los duelos entre Barça y Atlético de Madrid se habían caracterizado por ser partidos espectaculares y con muchos goles, algo que se ha vuelto a repetir en la temporada y media que lleva Flick en el banquillo azulgrana. El recuerdo más reciente es la eliminatoria de Copa, en la que el Atlético goleó (4-0) en la ida, pero fue vapuleado en la vuelta (3-0), un partidazo que sin embargo no le valió al Barça para remontar. En Liga ganaron los azulgrana y el curso pasado vivimos de todo: desde el partido de Copa que acabó 4-4, pasando por el triunfo claro en Liga en el Metropolitano (0-3) o la victoria rojiblanca in extremis en Montjuïc (1-2), con el gol de Sorloth en el minuto 96. Con todos estos precedentes en solo año y medio, es impredecible saber lo que pasará en la Champions; lo único seguro es que estamos ante dos partidazos y que el espectáculo está asegurado. Y, por en medio, otro duelo liguero, que dudo que sirva de referencia, porque el Atlético lo apostará todo al choque europeo.
El factor diferencial respecto a los partidos disputados en esta última temporada y media puede ser el Camp Nou. El partido de las semifinales de Copa, jugado hace tres semanas, fue el primero en el que regresó parte de la Grada de Animación al estadio y el equipo lo notó de forma positiva. Y el miércoles, ante el Newcastle, ya con 62.000 espectadores y con un fondo de nuevo liderando la animación del Camp Nou, el coliseo azulgrana volvió a recordar al de las noches mágicas. El equipo lo agradeció, como evidenció al final del partido. Menos mal que les han levantado el castigo a tiempo, porque con Almogàvers, Nostra Ensenya, Supporters Barça y Front 532, el Barça es mucho más fuerte. Con ellos en la grada, liderando la animación, el equipo empieza ganando los partidos.
