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La socia lista

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31.03.2026

31 de marzo 2026 - 03:08

Estamos de suerte, andaluces! Mª Jesús Montero viene a rescatarnos. Según dice, ha tomado la decisión de dejar Madrid y la política nacional para salvarnos a los andaluces de las garras privatizadoras de Moreno Bonilla y el PP. Y esta decisión la ha enmarcado en un solemne discurso de despedida. Pero no ha sido precisamente una prócer socialista con categoría en el equipo del pérfido Sánchez, como ella presume, no, su trayectoria demuestra que ha sido una socia lista del presidente, aunque ridícula. Sus esperpénticos y grotescos ademanes laudatorios a Sánchez lo han puesto de manifiesto una y otra vez ¿O es que los modales que ha venido mostrando desde el banco azul del Parlamento, no han sido reiteradamente repugnantes?

Montero ha conseguido en su despedida convertir un adiós administrativo en una oda épica a sí misma. Lo más sorprendente no es que se auto elogiara, sino el descaro con el que lo hizo, como si estuviera describiendo a una figura de Estado y no a la propia María Jesús Montero. El momento ya roza la caricatura cuándo habla de sí misma en tercera persona, como si una biografía grandilocuente se escapara del hemiciclo. “Una persona con ese recorrido”, dice de ella misma, y además lo subraya con solemnidad, convirtiendo el discurso en el auto homenaje de una caradura sin vergüenza alguna. Más que una despedida del Ministerio de Hacienda y del Gobierno, pareció el tráiler de una gran película protagonizada por ella misma, con ella misma presentándose como figura excepcional, y con ella misma repartiendo aplausos a su propio papel.

Lo curioso es que, al presumir de tan altas cotas de poder alcanzadas en el Gobierno de España, lejos de presentar un bagaje que podamos aplaudirle los andaluces, aporta una maleta de agravios comparativos. Ella ha sido la que, en el sistema de financiación autonómica, ha introducido el principio de “ordinalidad”, favoreciendo especialmente a las comunidades que más aportan como Cataluña y perjudicando a las más pobres, además de que en la cesión de la gestión de impuestos ha sido la que ha negociado el “cupo catalán” (si bien no le ha dado tiempo a que se apruebe), entre otros agravios. Y curioso es también que se haya desdicho descaradamente como ministra de Hacienda, de lo que con vehemencia reclamaba al Gobierno de Rajoy cuando fue Consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía.

Además ¿De qué tiene que rescatarnos a los andaluces quién formó parte del Consejo de Gobierno andaluz durante la época en que se tramitaron los ERE fraudulentos? Fue consejera de Salud de 2004 a 2012 (y la sanidad pública andaluza estaba como ahora, y para colmo, fue consejera de Hacienda de 2013 a 2015, o sea que estuvo en los gobiernos de los presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, ambos condenados por el Supremo. Los andaluces no olvidamos tan fácilmente como ella cree.

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