Conservar con amor, crear con talento
01 de abril 2026 - 03:08
San Bernardo por la calle ancha. San Bernardo por el puente. San Bernardo entre los naranjos de Santa María la Blanca. San Bernardo en la estrechez de la calle San José, cuando resplandece el paso al bañarlo el sol en el cruce con Madre de Dios. Y así hasta que regrese entre las luces de sus altos candelabros el conmovedor Cristo de la Salud, tan dulcemente dormido, y resplandezcan a la luz de la candelería los oros del palio de la Virgen del Refugio.
San Bernardo demuestra que quien resiste gana. Ha conservado el paso creado en 1925 por José Gil y “Currito el dorador”. Ha conservado el palio que Ojeda diseñó en 1929 y los personalísimos varales plata y oro que Sironi labró en 1939. Ha conservado el estilo de la cofradía en el exorno y en cuantas incorporaciones posteriores –como los respiraderos dorados de Ramos– se han hecho. Y cuando casi todo lo perdió, tuvo el tino de sustituir el Cristo que quemaron en 1936 por la joya guardada en la Escuela de Cristo.
Sí, quien resiste gana. Porque hubo dos edades de oro que nos legaron lo mejor, lo insuperable, el modelo, la referencia. Una fue el siglo XVII de los imagineros. Otra fue la reinvención de la Semana Santa en la Restauración y el regionalismo, sobre todo en lo que se refiere a las artes de bordadores, tallistas, músicos, cantaores y capataces. Y, muy importante, a la forma popular de vivirla.
Hay que saber conservar lo valioso. Hay que saber pararse. Nada se ha esculpido después que sea superior a la imaginería del siglo XVII. Nada se ha bordado que supere lo hecho en los años restauracionistas y regionalistas. Y lo mejor que después se ha hecho, bebe en estas fuentes, creando (no imitando) con memoria.
Hoy y mañana salen dos de los palios más originales y rompedores de Sevilla: el regionalista de la Virgen de la Palma diseñado en 1930 por Gómez Millán y el a la vez tan moderno y tan art decó de la Virgen de los Ángeles diseñado entre 1958 y 1964 por Juan Miguel Sánchez. Fueron modernos y rompieron. Pero con talento y con memoria. Como lo hizo el soberbio y original manto de Fernando Prini y Charo Bernardino que estrenó el año pasado Consolación Madre de la Iglesia y de mi antiguo barrio de Nervión.
Hoy salen San Bernardo, el Buen Fin y la Sed, enseñando que gana quien resiste y quien crea con talento y memoria.
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