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Por dónde vendrá el balón

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27.03.2026

27 de marzo 2026 - 03:07

Uno de los pensadores españoles más virales (¿se ha ordenado alguna vez así a los pensadores españoles?) es el gijonés Jesús G. Maestro. Es un hombre serio y frío, con gafas al aire, de vestir discreto y formal, que se ha hecho relativamente famoso por dos motivos: el primero fue su forma de ser y esos vídeos cortos, popularizados en redes por los jóvenes, en los que dirige sus exabruptos e invectivas a colegas de profesión, alumnos sin rostro o enemigos imaginarios. El segundo de los motivos es verdaderamente admirable: Maestro es un maestro de su materia; Maestro sabe mucho de lo que habla y habla mucho de lo que sabe, con una elocuencia a veces despegada y altiva, a veces cáustica y apasionada.

Más de uno –entre los que me incluyo– ha acabado viendo sus cursos de literatura, lecciones sobre el Quijote, criticas literarias o comentarios de actualidad. Esto último es inevitable, porque en España, si algo nos gusta es preguntar, y si alguien se hace famoso, le preguntamos cualquier cosa.

Hace unos días 20 Minutos, aprovechando una entrevista a Maestro, le pasó un cuestionario: la guerra de Ucrania, los cálculos y escándalos políticos de turno… En cierto momento se llega al fútbol, y con su particular flema, Maestro responde que no sabía que hubiera una liga española de fútbol. El entrevistador se sorprende, o tal vez finja sorpresa, y Maestro permanece imperturbable, como hace siempre.

A uno le importa bien poco que a alguien le guste o no le guste, o incluso que desconozca, lo ordinario o lo común, porque a veces esto a uno lo distingue del resto y estamos hambrientos de distinción. Lo que sí sorprende es la tranquilidad, la certeza y el acomodo que Maestro, un hombre culto, sensible, leído, melómano y muy sabio en lo suyo, encuentra en la ignorancia de lo que no le interesa. No nos equivoquemos: no todo es igual de valioso para nadie, pero uno sospecha que hay siempre algo que aprender de los demás.

En nuestros años universitarios, mi amigo Álvaro Ochoa encabezaba su blog con una frase, atribuida a Camus, que decía algo así: “Todo lo que sé de la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”. Pero hay otra que me gusta más, también de Camus: “Aprendí que el balón nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga”. Cada uno en lo suyo es un maestro, y como dijo el maestro, nunca sabemos de dónde vendrá el balón.

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