El narco, vive entre nosotros
Durante años, Bolivia se convenció de que la violencia extrema era un problema ajeno. Mientras otros países libraban guerras contra carteles, aquí se repetía que solo éramos un territorio de tránsito. Esa narrativa ya no resiste la realidad. Hoy las balaceras en plena vía pública, los ajustes de cuentas y los atracos violentos ocupan el espacio que antes pertenecía a la tranquilidad ciudadana. No es una crisis que apareció de un día para otro ni la responsabilidad exclusiva de un gobierno; es el desenlace de un modelo que permitió que, entre 2006 y 2026, la economía legal conviviera peligrosamente con una economía criminal que fue creciendo casi sin resistencia. En ese proceso, Bolivia dejó de ser un simple corredor para convertirse en un centro de producción y exportación de cocaína.
La ubicación geográfica del país, una........
